El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha destacado la importancia de vincular el futuro del modelo turístico sostenible de la ciudad al cambio climático. Durante la presentación de un informe sobre el impacto del cambio climático en el turismo, Barcala resaltó que el Plan General Estructural ya contempla acciones a 25 años vista, como la creación de cinturones verdes y espacios constructivos que prioricen áreas verdes para reducir la huella de carbono.
Además, el alcalde mencionó otras medidas que se están llevando a cabo en la ciudad, como la creación de espacios verdes en el Parque Central y en las Lagunas de Rabasa y La Condomina, la eliminación del riesgo de inundabilidad y la implementación de la estrategia Alicante Agua Circular para proteger la bahía y el mar Mediterráneo.
El informe, elaborado por la Cátedra de Cambio Climático-Aguas de Alicante y la Cátedra de Turismo Ciudad de Alicante-Patronato de Turismo, destaca que el cambio climático representa un desafío para el turismo de Alicante, pero también una oportunidad para transformar el modelo hacia la sostenibilidad, la calidad y la innovación. Se enfatiza la importancia de la anticipación, la planificación estratégica y la colaboración institucional para mantener la competitividad y la responsabilidad climática de la ciudad como destino mediterráneo.
Entre las recomendaciones del informe se encuentra la elaboración de un Plan Municipal de Adaptación al Cambio Climático con medidas específicas para el turismo, la ampliación de la red del TRAM y la expansión de zonas verdes. Además, se destaca que el cambio climático está modificando los patrones de demanda turística, favoreciendo la desestacionalización y que la transición energética, la gestión del agua y la diversificación de la oferta son fundamentales para garantizar la sostenibilidad turística.
En cuanto al impacto económico, se proyecta que el cambio climático podría tener efectos adversos en Alicante para 2050, con pérdidas que oscilan entre 50,7 millones y más de 500 empleos en el mejor escenario, hasta 253,8 millones y más de 2.500 empleos en el peor escenario, dependiendo de si se adoptan o no medidas adaptativas y de la intensidad del cambio climático.
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